Vivimos un momento histórico en las energías renovables, la decidida apuesta por la producción de energía limpia puede ayudar a combartir el cambio climático y asegurar que nuestro mundo tendrá una mejor longevidad y sostenibilidad. La nación con más plantas nucleares de Europa, Francia, construye frente a las costas de Bretaña en Saint-Brieuc su primer parque eólico marino comercial (hasta ahora, las máquinas que han llegado a sus aguas han sido prototipos que diversas empresas están probando), cuenta con una capacidad productiva de 496 MW a lo largo de una extensión marina de 75 km² con 62 aerogeneradores, con una producción annual: 1.820 GWh, el equivalente al consumo eléctrico anual de unas 835.000 personas.
La elección no es casual, la región de Bretaña es una tierra de fuertes vientos y grandes mareas, características que han determinado desde siempre el paisaje y la economía y vida de la zona. Con la idea de aprovechar todo su potencial energético, la compañía concibió el parque eólico marino de Saint-Brieuc como el primer proyecto a gran escala de eólica marina en Bretaña y uno de los primeros en Francia en lograr todos los permisos necesarios por parte de las administraciones para su construcción y explotación.
SOLUCIÓN PROPUESTA POR EL EQUIPO DE INGENIEROS DE DELVALLE
Esta instalación plantea numerosos retos que debemos solventar, en primer lugar está es una zona que somete a un alto esfuerzo a los armarios eléctricos debido a sus fuertes corrientes, el aire y la salinidad propia del mar. Aparte al no estar fácilmente accesibles tienen que ser controlados en remoto y con poca intervención física, algo que conseguimos con unos armarios en acero inoxidable 316L para entornos marinos, además de todos los componentes propios inoxidable: hierro, carbono, cromo y níquel, el molibdeno mejora drásticamente la resistencia a la corrosión, especialmente en los ambientes más salinos o expuestos al cloruro, como es el caso.